domingo, 31 de octubre de 2010

Un bostezo de sol




Una bonita mañana de otoño. Las nubes rechonchas escondían a un sol perezoso, que bostezaba sin muchas ganas de brillar.


Las pocas hojas que aguantaban en las ramas de los árboles, se miraban resignadas, sabían que a todas, tarde o temprano, les iba a tocar lo mismo: caer al suelo. Pero la preocupación que tenían ellas no era la de caerse, sino lo que les vendría después.


Les gustaba fantasear entre ellas, charlando con el sonido bullicioso del viento de fondo. Se las podría comparar con unas viejas amigas sesentonas cotilleando en un café. Pues bien, entre muchas de sus fantasías, algunas deseaban volar, pero volar lo más lejos posible, llevaban toda su vida viendo el mismo paisaje, y querían descubrir lugares nuevos, inhóspitos, quién sabe, a lo mejor con otras hojas distintas a ellas.


Otra, sin embargo, soñaba con caer al río. Para ella era el mismo placer dejar resbalar por su cuerpo las gotas de lluvia. Le gustaba el olor que le llegaba de la tierra mojada, se sentía fresquita. Feliz. - "¿Qué mejor destino que estar siempre en el agua?" pensó. Así, le podrían pasar un montón de aventuras por vivir, conocer animales, otros lugares, pasear al lado de una barca y saludar al entrañable señor que espera con paciencia que piquen los peces... El agua, tan pura, tan cristalina, tan fresquita.. la sensación de flotar y dejarte llevar por la corriente, tranquila, sendero abajo.


A otra le encantaban los niños. Había observado durante meses como a los niños les chiflaba recoger las hojas secas del suelo. Siempre soñaba con formar parte de un gran mural en una clase de pequeños de 5 años. Todos los días estaría allí con ellos, sería parte de la belleza de esa clase, se reiría con las anécdotas y locuras de los pequeños chicos, bailaría al son de un pandero... o a lo mejor, ¿Quién sabe? podrían pintarla de colores y utilizarla para hacer estampaciones en cartulinas, estaría bien guapa de azul, rojo, verde, amarillo... eso estaría perfecto.


Pero una de ellas, no quería caerse. Le gustaba su rama, le gustaba el olor de la hierba que acariciaba las raíces. Le gustaba el camino que llevaba al lago. Ver a dos ancianos paseando del brazo, a dos adolescentes jugando a quererse tras el tronco de su árbol, dos amigos en bici que se cuentan confidencias entre pedaleo y pedaleo. Amaba el sonido del río que le pasaba por detrás, el humo de las chimeneas de las casas colindantes, escuchar las palabras de amor de los enamorados que se sentaban en el banco bajo el árbol... era siempre el mismo cuadro, en verano pintado de un color, en invierno y primavera de otros muy distintos, pero aquél lugar era su hogar.


A la tarde, cuando el sol volvía a bostezar, pero esta vez de puro sueño, tras un largo día de dar luz y calor a medio mundo, un viento fuerte, inesperado y desgarrador, pilló desprevenidas a las pequeñas hojas, ni siquiera tuvieron tiempo para despedirse. Salieron despedidas de un plumazo y en unos segundos, todas formaron parte de un gran remolino de otras hojas, bolsas de plástico, colillas, trocitos de ramas secas.... cuando terminó por fin el vendaval, se abrazaron y por un momento se alegraron de estar de nuevo todas juntas.


Escucharon un silbido, sí, alguien se acercaba tarareando una canción, de Bisbal o Bustamante, no se ponían de acuerdo... el caso es que los silbidos cada vez estaban más cerca y ahora que podían escucharlos con nitidez estaban convencidas, era una canción de Bisbal, aunque no supieran el título exacto. Entre tanto chismorreo y algunas incluso se unían a tararear con aquel señor vestido con un mono verde, notaron algo que les hacía daño, que las apretaba, algunas incluso se quejaban de dolor, porque se estaban desquebrajando. Aquel artilugio cada vez las apilaba más y con muy poco mimo. El señor de verde, tras hacer con ellas un gran montón, las encerró en una profunda oscuridad. Ese fue el último día que vieron bostezar el sol.

viernes, 29 de octubre de 2010

¡Qué grande es el cine!



¿Alguien ha visto ya "Amador"?

La semana pasada la vi con Iván en el cine. Cuando íbamos de camino en el coche, le iba comentando que seguro que de todas las pelis de Fernando León de Aranoa iba a ser la que menos me iba a gustar. Es por pura lógica, por orden, mis preferidas son:

1 - "Familia"
2 - "Barrio"

3 - "Los lunes al sol"

4 - "Princesas"

Por tanto, tocaba que por orden de estreno fuese la siguiente en mi lista . Pues efectivamente fue así. Ocuparía el último lugar pero con todas me pasa lo mismo, me apasionan sus historias.

Las 5 películas de este director son brutales. Nadie como él para contar la realidad, para meterse en la piel de las personas, para hacernos saborear hasta lo que comen los personajes de sus películas.


En España hay muchos y muy buenos directores de cine, siempre (o casi siempre) disfruto viendo cine español, pero nadie le sabe dar la perspectiva social de León de Aranoa.


Sus guiones, son sencillamente cojonudos. Irónicos, duros a veces y otras muchas esa dureza la convierte en carcajada. Haca de un drama una comedia y de una comedia un drama. Como la vida misma.


Sus personajes son como tú y como yo, como nuestro cajero del Mercadona, como la señora que pasea a su perrito chillón por las mañanas.


Todas sus pelis tienen en común el enamorarte de los personajes, de odiarles, sufrir y llorar con ellos, ponerte en su pellejo... solo un maestro sabe hacer eso. Una película que no te haga conectar con los sentimientos de los personajes, para mí, siempre será un bodrio.




"Familia" es sorprendente. Nunca he visto una peli con una historia tan original y a la vez tan sencilla. Es absurda, pero inteligente y GENIAL.








"Barrio" es muy divertida, pero no deja ni un sólo segundo que dejar palpable la dura situación por las que pasan la familias que no han tenido la suerte de nacer en la Ruber.






"Los lunes al sol" Es como ir en autobús y hablar con el compañero de asiento, como pasear por el parque y compartir una anécdota con otro señor que pasea sin prisa. Vuelve a mostrar la crueldad de un país clasista. Refleja el sentimiento de vergüenza de las personas que desafortunadamente han perdido su trabajo. Nos planta en nuestras narices lo que se te pasa por las entrañas cuando te sientes un despojo de la sociedad, un inútil, un don nadie. ¿Qué pinto aquí?




"Princesas" La sociedad, sus mentes cuadriculadas, sus falsas apariencias... todos nos creemos en nuestro derecho de juzgar a las personas sin conocerlas. Nos dejamos llevar por sus vestiduras, por sus pintas, por la "puta" imagen. Clasismo, clasismo, clasismo y clasismo. Pero ahí está León de Aranoa, a la carga solo él supo contarnos un precioso cuento, hacer sentirse a una prostituta como una princesa, pero eso sí, sin tener que casarse con ningún príncipe.




"Amador" No me gustaría revelar mucho por los que no la hayáis visto, pero Aranoa vuelve a arrancarte al alma. Esta vez, nos acerca a la difícil situación de los inmigrantes en España. Toda la película te mantiene en un continuo sentimiento de culpa. La expresión de la protagonista, sus ojos inexpresivos, su mirada ausente, su hilo de voz sin vida, monótono, para qué decir, para qué hablar...




Pero las 5, magníficas. Es el cine que a mí me gusta, sin florituras, sin adornos, sin frases que terminen con un "ta chan", sin efectos especiales, sin redobles... eso sí, con una banda sonora que acompaña y engrandece el significado de las escenas. Aumentando su sentido y dejándote llevar, llevándote a vivir otra vida. Una vida de película.

sábado, 23 de octubre de 2010

No tengo ganas de leer, no tengo ganas de ver la tele, no tengo ganas de comer, ni de contestar el teléfono, ni de moverme del sofá.
Estoy harta de poner buenas caras, de reirme, de fingir que todo está bien. Me cuesta cada día más despertarme y ver las cosas con positividad. Me pesa el cuerpo, me cansa dar explicaciones, no puedo más.
Me aterran las batas blancas, el olor a alcohol, los monitores en los que solo veo negro. Me aterra que a la mínima, me descubran otro problema que descocía. Me aterra el no poder ver algún día unos ojos que reflejen los míos.
Quiero gritar, quiero llorar, quiero desaparecer y que nadie me diga que me lo tome con calma y con paciencia, porque no puedo hacerlo. ¿Por qué me pasa esto a mí? ¿Por qué si lo deseo tanto? Lo soñaba desde niña y ahora que tenía a mi lado a la persona perfecta para pasear por el parque juntos, rompen nuestra foto. Cada pieza por un lado, imposibles de colocar. Al menos yo ahora no me siento con fuerzas de hacerlo.
Que oscuro está todo hoy. El sol intenta llamarme, me manda sus rayos para alumbrar este penumbroso camino, pero no me apetece salir de donde estoy. No hasta que pueda ser como el resto. No hasta que tenga en mis brazos tanta luz, que ya nocesite su calor.
Hoy no necesito palabras de aliento, ni de ánimo, no quiero oír un "no te preocupes" quiero abrazar a Iván y que me dejen en paz, porque nadie sabe cómo me siento. Nadie se puede imaginar por lo que estoy pasando.
"Un año es poco tiempo", dicen, para mí, UNA ETERNIDAD.

domingo, 17 de octubre de 2010

Buenas noticias

Me encantan las buenas noticias.

Te levantas por la mañana, desayunas, igual que todos los días, te duchas, igual que todos los días, miras el tuenti y el facebook, como todos los días y sin que se te pase por la cabeza que algo puede alterar esa buscada monotonía, alguien te da una buena noticia.

Entonces todo cambia. Hay una nueva perspectiva de las cosas. Ya no comes como todos los días, estás tremendamente feliz y la felicidad a penas te deja comer. Ya no duermes como todos los días, en la cama imaginas como va a cambiar tu vida gracias a esa buena noticia. Hasta la ducha es más agradable, cantas hasta mejor.

Aunque en los telediarios no abunden, por suerte, este domingo me ha traído una buena noticia y me ha hecho olvidar por un momento, las ganas que tengo de dar yo buenas noticias.