LA CLAVE DEL SOL
martes 17 de noviembre de 2009
domingo 8 de noviembre de 2009
TE QUIERO decir una cosa
Esta tarde, viendo viejas fotos he recordado lo mucho que me gustaban tus abrazos, aunque lo hicieras con tanta fuerza que hasta me hicieras daño.
He recordado que nadie puede hablar riñendo como lo hacías tú, con esa persolnalidad fuerte, tenaz, arrolladora... pero con cariño.
En las fotos te he mirado a los ojos, sinceros y brillantes, orgulloso de ver a tu familia reunida.
En nuestra playa, con tu bañador y tu camisa azul abrochada de un sólo botón, dejando asomar el ombligo de tu barriga de sandía.
Sobre el papel, toda una vida de momentos inolvidables y caras nuevas en cada página.
Es imposible verte y no esbozar una sonrisa, transmites tanta ternura que parece que no te hayas ido nunca.
Echo de menos el olor a reflex en la habitación, tu manera particular de toser y tu navaja.
Echo de menos las migas de la noche de reyes, verte fumar a escondidas y la fuerza con la que cantabas las veinte y las cuarente sobre la mesa.
Pero sobre todo recuerdo la última vez que te vi, paseando por delante de la farmacia, yo iba en mi coche... pero tú no me viste.
domingo 18 de octubre de 2009
Al atardecer
- ¡Corre, mira!
- ¿Estás loca?, sabes que me dan miedo las alturas, no voy a subir.
- Que no, ya verás como no. Confía en mí.
- No seas pesada, no es cuestión de confianza, es que me da miedo.
- ¿Y te vas a perder como se ve todo desde aquí? ¡Las vistas son únicas!
- Ya lo veo todo desde abajo. Además tampoco me fío de la consistencia de esa nube, desde aquí parece bastante endeble, da la sensación de que va a deshacerse en cualquier momento, yo que tú me bajaba de ahí ahora mismo.
- ¡Ah!, ¿Si? no sólo no quieres subirte conmigo, sino que ahora también quieres que yo me baje... de eso nada. Haz lo que quieras, pero yo voy a seguir contemplando estas maravillosas vistas, el sol se está poniendo naranja. Es tan bonito...
- También desde aquí se ve naranja, el sol no cambia de color porque estés arriba o abajo.
- ¿No seas pesado!, me vas a comparar... Mira, si no vas a subirte conmigo no subas, pero déjame que siga soñando.
- Es que tengo miedo de que te caigas
- Y dale con el miedo, pues si tanto miedo te da, sube y cógeme de la mano, así ya no me pasará nada. Aquí sopla mucho el viento y empiezo a tener frío, podrías pasar tu brazo por mis hombros y entraría en calor...
- Ya empiezas con el chantaje, ¡qué morro tienes! al final voy a tener que subir a esa nube que vete tú a saber de que estará hecha. Estoy convencido de que en cuanto ponga un pie en ella, se desvanecerá y caeremos los dos al vacío. No, no, peor, soplará tanto el viento que nos alejará a aquellas montañas de allí, ¿Las ves? están lejísimos, luego nos perderemos y no sabremos volver a casa. O también puede pasar que venga volando un ave enorme, carroñera, un buitre, si, y nos pique y nos coma, y nos haga pedazos.
- Venga vamonos.
- ¿Pero que haces aquí? ¿Ya te has bajado de tu nube?
- Ya se ha puesto el sol.
- ¿Estás loca?, sabes que me dan miedo las alturas, no voy a subir.
- Que no, ya verás como no. Confía en mí.
- No seas pesada, no es cuestión de confianza, es que me da miedo.
- ¿Y te vas a perder como se ve todo desde aquí? ¡Las vistas son únicas!
- Ya lo veo todo desde abajo. Además tampoco me fío de la consistencia de esa nube, desde aquí parece bastante endeble, da la sensación de que va a deshacerse en cualquier momento, yo que tú me bajaba de ahí ahora mismo.
- ¡Ah!, ¿Si? no sólo no quieres subirte conmigo, sino que ahora también quieres que yo me baje... de eso nada. Haz lo que quieras, pero yo voy a seguir contemplando estas maravillosas vistas, el sol se está poniendo naranja. Es tan bonito...
- También desde aquí se ve naranja, el sol no cambia de color porque estés arriba o abajo.
- ¿No seas pesado!, me vas a comparar... Mira, si no vas a subirte conmigo no subas, pero déjame que siga soñando.
- Es que tengo miedo de que te caigas
- Y dale con el miedo, pues si tanto miedo te da, sube y cógeme de la mano, así ya no me pasará nada. Aquí sopla mucho el viento y empiezo a tener frío, podrías pasar tu brazo por mis hombros y entraría en calor...
- Ya empiezas con el chantaje, ¡qué morro tienes! al final voy a tener que subir a esa nube que vete tú a saber de que estará hecha. Estoy convencido de que en cuanto ponga un pie en ella, se desvanecerá y caeremos los dos al vacío. No, no, peor, soplará tanto el viento que nos alejará a aquellas montañas de allí, ¿Las ves? están lejísimos, luego nos perderemos y no sabremos volver a casa. O también puede pasar que venga volando un ave enorme, carroñera, un buitre, si, y nos pique y nos coma, y nos haga pedazos.
- Venga vamonos.
- ¿Pero que haces aquí? ¿Ya te has bajado de tu nube?
- Ya se ha puesto el sol.
martes 13 de octubre de 2009
ÁGORA
De nuevo Alejandro lo ha conseguido.
Me ha dejado durante unos minutos sin palabras. Sin ganas de comentar nada a la salida del cine. Muda.
"Qué grande es el cine" que te llena por dentro de sensaciones, te revuelve la rabia, la injusticia, te come por dentro la hipocresía, el poco amor en sí mismos de ciertas personas que compran a infelices por un mendrugo de pan. El afán de poder, el machismo, la mentira, la dura realidad de antes (¿o la realidad de ahora?)
Impotencia en la butaca por pensar que nunca sabremos que dirían esos libros que alguien escribió para que fueran leídos, una ciudad destrozada literalmente por el fanatismo, por el ansia de ganar (aún no sé el qué).
Y que veintitantos siglos después el mundo siga así, se mueva por los mismos intereses, siga girando alrededor del sol y cada amanecer se vean las mismas injusticias.
Qué grande eres Amenábar. Qué gusto sentir, pensar, emocionarse, latir.
Me ha dejado durante unos minutos sin palabras. Sin ganas de comentar nada a la salida del cine. Muda.
"Qué grande es el cine" que te llena por dentro de sensaciones, te revuelve la rabia, la injusticia, te come por dentro la hipocresía, el poco amor en sí mismos de ciertas personas que compran a infelices por un mendrugo de pan. El afán de poder, el machismo, la mentira, la dura realidad de antes (¿o la realidad de ahora?)
Impotencia en la butaca por pensar que nunca sabremos que dirían esos libros que alguien escribió para que fueran leídos, una ciudad destrozada literalmente por el fanatismo, por el ansia de ganar (aún no sé el qué).
Y que veintitantos siglos después el mundo siga así, se mueva por los mismos intereses, siga girando alrededor del sol y cada amanecer se vean las mismas injusticias.
Qué grande eres Amenábar. Qué gusto sentir, pensar, emocionarse, latir.
domingo 4 de octubre de 2009
La comida más importante del día
domingo 27 de septiembre de 2009
Esperándote
domingo 20 de septiembre de 2009
Empieza mi nueva vida sin cocina
Me levanto por la mañana, con los ojos pegados.
Dando tumbos por el pasillo, voy a la entradita, donde tengo el frigorífico. Cojo leche fría y voy a la despensa a por un vaso.
A tientas, avanzo por el pasillo hasta la habitación del fondo, donde residen mi cafetera y el microondas, caliento la leche y espero allí de pie observando las viejas estanterías del ikea.
Vuelvo por el pasillo hasta mi salón, me tomo mi nesquik calentito viendo "sensación de vivir".
Tras degustar mis ricas magdalenas con trocitos de chocolate del mercadona, voy derecha al baño de invitados a fregar mi vaso y mi cuchara. Allí están escurriendo sobre una toalla en el bidé.
Dando tumbos por el pasillo, voy a la entradita, donde tengo el frigorífico. Cojo leche fría y voy a la despensa a por un vaso.
A tientas, avanzo por el pasillo hasta la habitación del fondo, donde residen mi cafetera y el microondas, caliento la leche y espero allí de pie observando las viejas estanterías del ikea.
Vuelvo por el pasillo hasta mi salón, me tomo mi nesquik calentito viendo "sensación de vivir".
Tras degustar mis ricas magdalenas con trocitos de chocolate del mercadona, voy derecha al baño de invitados a fregar mi vaso y mi cuchara. Allí están escurriendo sobre una toalla en el bidé.
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