
En un día de estos en que suelo pensar "hoy va a ser el día menos pensado", la nostalgia se ha hecho con mi corazón, como si fuera un gas invadiendo un laberinto, todo porque la reina del pop se ha decidido a levantar la voz y ha optado por vender los acordes, la brillante melodía y la letra que en la vida compondrá- al menos, en grupo-.
Tanto tiempo juntos y ¿ahota te tienes que ir? 11 años cantándome al oído despacio, bajito, calando hondo... compartiendo mis días de adolescencia en el campo, en la playa, en la calle, al sol, coloreando mis mejillas de color melocotón...
Acompañándome en todos, buenos y amargos momentos, cantando conmigo hasta morir. Primera testigo de nuestro amor, cuando lo conocí mientras resumíamos con prisas "Tiempo de silencio". Autora de mediodías en la playa, a mi lado dibujando las olas. Tardes grises tras la ventana, con la carita empapada, mirando una glorieta y sin poder quitarme el vicio de dibujar un tres en raya en el empañado cristal mientras le espero. De fondo, a lo lejos, el atardecer sentado en mis rodillas se comía una naranja.
No hay un lugar que me haga olvidar el tiempo que pasé andando por Badajoz junto a ti. He llenado tantas veces de libros mi maleta y he recorrido kilómetros contigo de compañera de viaje. Confesándote secretos por la noche, antes de acostar y quedarme dormida oyendo tus cuentos. Traías el olor a café de las mañanas, magdalenas de dulces melodías acompañadas de su cara al despertar... con lo guapo que está, tan despeinado y sin arreglar...
Tejiste para nosotros un jersey azul, hecho a medida para dos para crear nuestra canción. Culpable de hacerme estremecer y derramar lágrimas, mientras tanto, la luna ajena, durme en San Sebastián.
No sé porqué tiene tanta luz este día tan sombrío...
Pablo, Xabi, Álvaro y Haritz, esperaré como los cuadros que aún están por colgar o el mantel de la cena de ayer a que encontréis la voz que dé vida a vuetros acordes, a vuestras palabras, a vuestra ilusión. Os seguiré como el mosquito más tonto de la manada, que sigue la luz, (aunque le lleve a morir) y de paso, encenderé una vela, no sea que por si acaso, un golpe de suerte algún día quiera que os vuelva a ver a los 5 sobre un mismo escenario.